Nutrición y salud
CITA: "El gran enemigo de la verdad muy a menudo no es la mentira -deliberada, artificial, deshonesta - sino el mito - persistente, persuasivo e irreal. Con demasiada frecuencia nos aferramos a los clichés de nuestros antepasados. Sometemos a todos los hechos a un conjunto prefabricado de interpretaciones. Nos gusta la comodidad de tener una opinión si tener que pensar." - John F. Kennedy.
sábado, 29 de abril de 2017
miércoles, 26 de abril de 2017
La verdad es que las grasas no engordan
La verdad es que las grasas no engordan. El mito es que los carbohidratos no engordan. La grasa en tu cuerpo no provienen de la grasa que ingieres, sino del balance entre calorías que ingieres y calorías que gastas.
Desde hace más de medio siglo las multinacionales alimenticias nos han metido en la cabeza que las grasas engordan, y nos venden un montón de productos (que como tontos compramos) con harinas, azuzares y sal. ¿Qué sentido tiene meterle a un producto sal y azúcar? Solamente su conveniencia, pues ambos productos evitan que los gérmenes prosperen. Nos hartamos de comer productos que nos engordan, pero después nos venden los productos para mejorar nuestra salud: yogures que mejoran el tránsito intestinal (si comieras productos con fibra vegetal no necesitarías este tipo de yogures), yogures bajos en calorías, zumos de frutas que carecen de fruta, etc. ¿Por qué esta noche no pones unas lentejas a remojar y mañana las preparas con chorizo?
Desde hace más de medio siglo seguimos las dietas de nutricionistas, médicos y otros personajillos de la "salud" y cada generación es más gorda y obesa que la anterior. Cuando yo era niño y adolescente, ningún chico de mi colegios (unos 500) era gordo u obeso (tengo que reconocer que lo hubiéramos jodido a bullying). Éramos capaces de pasarnos horas jugando en la calle, y hacíamos más ejercicio que un maratonista, y comíamos más grasa que una foca.
La única grasa que nos acorta la vida es la grasa que tenemos en nuestro cuerpo. Pero es falso que esta grasa provenga de la grasa que nos metemos entre pecho y espalda. Que comamos grasa y esta se convierta en grasa tiene sentido, ¿no?
La grasa tiene 9 calorías X 100 grs, pero los carbohidratos y las proteínas tienen tan solo 4, menos de la mitad. Siendo lógicos, de esto se deduce que cuanto menos grasas comas, perderás peso y vivirás mejor. Parece queso, huele a queso, sabe a queso, entonces debe ser queso, ¿no? Pues en este caso la lógica falla. Comemos menos grasas que nuestros padres o nuestros abuelos pero estamos más gordos. ¿En qué falla la lógica?
El Comité Consultor de los Lineamientos Dietarios de los EE UU de 2015 exoneró al colesterol y descartó la recomendación de eliminar el colesterol y las grasas de la dieta. Las yemas de los huevos, el pescado azul y los frutos secos son buenos. Solo hay que evitar la grasa saturada.
¡Métete esto en la cabeza! Comer menos grasa provoca más obesidad y más enfermedades.
Desde 1970 hemos reducido la grasa en nuestra alimentación del 43 al 33% y hemos reducido más el consumo de grasas saturadas. Las cardiopatías aumentan, y si mueren menos gente por el corazón es xq los tratamientos son mejores. La diabetes tipo 2 sube como la espuma al abrir una botella de champán, y se ha multiplicado por 10.
Los mensajes que he enviado [en mi facebook] hoy se leen de atrás para adelante. He preferido enviar muchos mensajes cortos y no uno largo xq todos nos cansamos al leer mensajes largos (yo también).
Desde hace más de medio siglo seguimos las dietas de nutricionistas, médicos y otros personajillos de la "salud" y cada generación es más gorda y obesa que la anterior. Cuando yo era niño y adolescente, ningún chico de mi colegios (unos 500) era gordo u obeso (tengo que reconocer que lo hubiéramos jodido a bullying). Éramos capaces de pasarnos horas jugando en la calle, y hacíamos más ejercicio que un maratonista, y comíamos más grasa que una foca.
La única grasa que nos acorta la vida es la grasa que tenemos en nuestro cuerpo. Pero es falso que esta grasa provenga de la grasa que nos metemos entre pecho y espalda. Que comamos grasa y esta se convierta en grasa tiene sentido, ¿no?
La grasa tiene 9 calorías X 100 grs, pero los carbohidratos y las proteínas tienen tan solo 4, menos de la mitad. Siendo lógicos, de esto se deduce que cuanto menos grasas comas, perderás peso y vivirás mejor. Parece queso, huele a queso, sabe a queso, entonces debe ser queso, ¿no? Pues en este caso la lógica falla. Comemos menos grasas que nuestros padres o nuestros abuelos pero estamos más gordos. ¿En qué falla la lógica?
El Comité Consultor de los Lineamientos Dietarios de los EE UU de 2015 exoneró al colesterol y descartó la recomendación de eliminar el colesterol y las grasas de la dieta. Las yemas de los huevos, el pescado azul y los frutos secos son buenos. Solo hay que evitar la grasa saturada.
¡Métete esto en la cabeza! Comer menos grasa provoca más obesidad y más enfermedades.
Desde 1970 hemos reducido la grasa en nuestra alimentación del 43 al 33% y hemos reducido más el consumo de grasas saturadas. Las cardiopatías aumentan, y si mueren menos gente por el corazón es xq los tratamientos son mejores. La diabetes tipo 2 sube como la espuma al abrir una botella de champán, y se ha multiplicado por 10.
Los mensajes que he enviado [en mi facebook] hoy se leen de atrás para adelante. He preferido enviar muchos mensajes cortos y no uno largo xq todos nos cansamos al leer mensajes largos (yo también).
viernes, 8 de abril de 2016
Saciedad
¿Por qué cuando comes un plato de lentejas con verduras al mediodía no pasas hambre en toda la tarde pero cuando picas algo entre horas se te abre el apetito?
Este proceso es muy complicado y no se comprende aún del todo. Al parecer hay unas hormonas, como las ghrelinas (en inglés), que activan la sensación del hambre, pero como no somos científicos, ni tampoco pretendemos serlo, buscamos el lado común de las cosas.
Una de las causas del hambre es el escaso consumo de cereales integrales y su sustitución por cereales descascarillados, refinados o blancos (arroz blanco, pan blanco, etc., aunque la pasta no se ve casi nunca blanca). El consumo de fibras vegtales disminuye la sensación de hambre. La causa es la siguiente:
La fibra vegetal aumenta el tránsito intestinal, lo que hace que el tiempo que pasa la comida en el estómago sea más lento, es decir, nos dura más la sensación de hambre. Por el contrario, los cereales sin cáscara duran muy poco tiempo en el estómago, nos provocan un pico de glucosa en la sangre que nos hace secretar más insulina de la normal. Este chute de insulina es la causa que nos provoca un cierto placer, que en mucha gente es adictiva. En general esta es la causa principal de la obesidad. Podemos decir que en la mayoría de los casos el hecho de comer, sobre todo, cereales refinados, patatas y azúcares nos provoca una satisfacción inmediata que nos atrae hacia ellos, que no podemos evitar ingerirlos, por lo que deben ser considerados como adictivos, al igual que el tabaco, el alcohol y cualquier otra droga.
La solución es comer cereales integrales, que pueden durar en tu estómago bastante más de una hora, hasta dos, mientras que los refinados tan solo duran una media hora, provocando que vuelva más pronto la sensación de hambre. Tanto si comes un tipo de cereales como del otro, estos tiempos dependen también de la cantidad de cereales que comas de una sentada. Una comida de unos 250 gramos en total siempre pasa más rápida por el estómago que otra de medio kilo.
Hay otra solución, aunque básicamente consiste en lo mismo, añadir más fibra vegetal a la comida pero sin comer cereales integrales, que son más caros. ¿Qué podemos añadir a los cereales integrales? Principalmente verduras, frutas y legumbres.
Dentro del grupo de estas últimas, las lentejas no son las más recomendables porque aportan poca fibra y carecen de metionina (por eso se recomiendan comerlas con cereales, como el arroz o con pan, auqnue el pan puede contener una cantidad notable de sodio).
Las judías, frijoles, porotos, habichuelas (cualquier denominación es válida y aún hay más) tienen más fibra que las lentejas, y también tienen muchas proteínas, por lo que su consumo con chorizo, morcillas y tocino (fabada) representa, todo en conjunto, un gran consumo de proteínas, quizás excesivas.
El garbanzo es rico en proteínas, lípidos, almidón, fibras y calorías, por lo que su consumo ha de ser moderado. Sin embargo, los lípidos que tiene, más que las otras legumbres, ácido oleico y linoleico, son insaturados y carentes de colesterol. El garbanzo tiene muchas proteínas, entre el 20 y el 25% de su peso, pero estas no son sintetizables por el cuerpo humano, por lo que deben ser consumidos con algo de arroz o pastas. Pero claro, estos alimentos son ricos en carbohidratos, que es precisamente de lo que estamos hablando, por lo que la cantidad total de ambos alimentos que debe comerse es mínima.
lunes, 14 de marzo de 2016
martes, 9 de febrero de 2016
Alimentos para desintoxicar el hígado
Los alimentos para desintocicar el hígado:
- El ajo activa las enximas del hígado, elimina la toxina, contiene selenio y alicina, que contribuyen a limpiar este órgano;
- la zanahoria y la remolacha aportan beta-caroteno y flavonoides, que estimulan la función de este órgano;
- el pomelo posee un alto contenido en vitamina C y antioxidantes. Tomar un vaso de zumo de pomelo en ayunas ayuda a eliminar sustancias cancerígenas;
- el té verde proporciona alivio al hígado, además de ayudar a perder peso;
- las hortalizas de hoja verde (espinaca, acelga) absorven las toxinas de la sangre, neutralizan los metales tóxicos, los pesticidas y los productos químicos, además de mejorar el hígado;
- el aguacate o palta poseen glutation que elimina las toxinas y limpian el hígado.
- la manzana contiene pectina;
- el aceite de oliva, el de lino y el de cáñamo eliminan toxinas y favorecen el hígado;
- los cereales, especialmente los integrales son ricos en vitaminas C;
- las verduras crucíferas (brocoli y coliflor) eliminan las sutancias cancerígenas.
lunes, 1 de febrero de 2016
Una tribu de África
El conocimiento típico sobre las dietas de adelgazamiento y que recomiendan los médicos consiste en considerar el cuerpo humano como un balance de contabilidad: tantas calorías entran (vía alimentación), tantas calorías consumes (vía ejercicio físico), tanto adelgazarás o engordarás. Y el exceso de calorías se acumula en forma de grasa en el cuerpo humano.
Pero al parecer esto no es del todo cierto; o mejor dicho, es la verdad pero solo una parte de la verdad. Veámos la causa:
En las últimas tres décadas la gente en los países desarrollados ha crecido, pero no sólo en altura, sino también en anchura: al mismo tiempo que las nuevas generaciones son más altas, también ha aumentado el perímetro de la barriga o tripa.
En las dietas, se produce un efecto meseta, que se atribuye a determinadas causas, como una relajación en las dietas (aburrimiento, cansancio, relajación, etc.), pero hay causas más profundas.
Herman Pontzer es un investigador neoyorquino especialista en el gasto en energía en primates y en seres humanos. En un artículo publicado en el New York Times el 24 de agosto de 2012 dice con respecto a una investigación realizada sobre los Hadza, un pueblo tanzano que vive como nuestros antepasados más remotos (traducción propia de algunos párrafos y frases):
"Esta es una bonita teoría, ¿pero es cierta? Para descubirlos, mis colegas y yo medimos hace poco el gasto en energía entre el pueblo de los Hadza en Tanzania, una de las pocas poblaciones que todavía continúa con su modo de vida tradicional de cazadores y recolectores. ¿Consumirán más energía los Hadza que nosotros, ya que su modo de vida es muy similar a nuestros ancestros?"
"Nuestro hallazgo publicado en PLOS ONE, indican que no, sugiriendo que la inactividad no es la fuente de nuestra obesidad moderna."
Después hay un párrafo técnico en el que indica como se hizo la prueba, con un método mejor que antes. Después otro párrafo que no nos interesa, que dice que los Hadza son buenos anfritiones.
"Los Hadza viven en simples cabañas en medio de la desértica sabana del este de África. No tienen armas, vehículos, cosechas ni ganado. Cada día las mujeres caminan millas por los terrenos altos buscándo tubérculos, bayas y otras plantas salvajes, y a menudo cargan con niños pequeños, maderas y agua. Los hombres salen a cazar solos para recolectar miel o cazar gamos usando arcos y flechas caseros cuya punta está envenenada, y a menudo cubren de 15 a 20 millas al día (de 22 a 30 kilómetros)."
"Descubrimos que a pesar de toda su actividad física, el número de calorías que los Hadza consumen por día no es mayor que los adultos en Europa y Estados Unidos." Y tuvieron en cuenta la masa del cuerpo, la edad, el sexo y la grasa corporal pero siguieron sin encontrar diferencias entre los Hadza y sus contrapartes occidentales.
"¿Cómo es posible que los Hadza, siendo más activos que nosotros, no quemen más calorías que nosotros? No es que sus cuerpos sean más eficientes, permitiéndoles hacer más con menos. Mediciones independientes mostraron que los Hadza simplemente queman tantas calorías caminando o descansando que los occidentales."
"Pensamos que los cuerpos de los Hadza se han ajustado a los mayores niveles de actividad necesarios para la caza y la recolección mediante un menor gasto de energía. Incluso para la gente muy activa, la actividad física es una pequeña proporción del gasto de energía diario. Se gasta más energía entre bastidores en las innumerables tareas que no se ven pero que mantienen nuestras células activas y a nuestros sistemas trabajando. Si los cuerpos de los Hadzas se las han arreglado para gastar menos energía en esas áreas, facilmente se podrían acomodar sus demandas elevadas de energía a la caza y la cosecha de frutos salvajes. Y de hecho, los estudios que informaron de diferencias en los perfiles metabólicos hormonales entre las poblaciones tradicionales y las occidentales apoyan esta idea (aunque son necesarios más estudios)."
"Nuestros descubrimientos se añaden a un cuerpo creciente de evidencia que sugiere que el gasto de energía es consistente con una amplia gama de tipos de vida y culturas. Por supuesto, si empujamos nuestros cuerpos lo suficientemente lejos consumiendo calorías, podemos aumentar nuestro gasto de energía, al menos en el corto plazo. Pero nuestros cuerpos son unas maquinas complejas y dinámicas conformadas durante millones de años de evolución en ambientes cuyos recursos eran normalmente limitados. Nuestros cuerpos se adaptan a nuestras rutinas diarias y encuentran maneras de mantener el gasto total de energía bajo control."
"Todo esto significa que si queremos acabar con la obesidad, tenemos que centrarnos en nuestra dieta y reducir el consumo de calorías que ingerimos, especialmente los azúcares que nuestros cerebros de primates han evolucionado para adorar. Engordamos porque comemos demasiado, no porque no hagamos ejercicio. La actividad física es muy importante para nuestra salud física y mental, pero ese no es el camino para acabar con nuestra epidemia de obesidad."
"Tenemos mucho que aprender de grupos como los Hadza, entre los que la obesidad y las enfermedades del corazón no son conocidas, donde las abuelas de 80 años de edad son fuertes y vitales. Encontrar nuevas soluciones a los problemas de salud necesitará mayor investigación sobre otras culturas y nuestro pasado evolucionario."
"Pensamos que los cuerpos de los Hadza se han ajustado a los mayores niveles de actividad necesarios para la caza y la recolección mediante un menor gasto de energía. Incluso para la gente muy activa, la actividad física es una pequeña proporción del gasto de energía diario. Se gasta más energía entre bastidores en las innumerables tareas que no se ven pero que mantienen nuestras células activas y a nuestros sistemas trabajando. Si los cuerpos de los Hadzas se las han arreglado para gastar menos energía en esas áreas, facilmente se podrían acomodar sus demandas elevadas de energía a la caza y la cosecha de frutos salvajes. Y de hecho, los estudios que informaron de diferencias en los perfiles metabólicos hormonales entre las poblaciones tradicionales y las occidentales apoyan esta idea (aunque son necesarios más estudios)."
"Nuestros descubrimientos se añaden a un cuerpo creciente de evidencia que sugiere que el gasto de energía es consistente con una amplia gama de tipos de vida y culturas. Por supuesto, si empujamos nuestros cuerpos lo suficientemente lejos consumiendo calorías, podemos aumentar nuestro gasto de energía, al menos en el corto plazo. Pero nuestros cuerpos son unas maquinas complejas y dinámicas conformadas durante millones de años de evolución en ambientes cuyos recursos eran normalmente limitados. Nuestros cuerpos se adaptan a nuestras rutinas diarias y encuentran maneras de mantener el gasto total de energía bajo control."
"Todo esto significa que si queremos acabar con la obesidad, tenemos que centrarnos en nuestra dieta y reducir el consumo de calorías que ingerimos, especialmente los azúcares que nuestros cerebros de primates han evolucionado para adorar. Engordamos porque comemos demasiado, no porque no hagamos ejercicio. La actividad física es muy importante para nuestra salud física y mental, pero ese no es el camino para acabar con nuestra epidemia de obesidad."
"Tenemos mucho que aprender de grupos como los Hadza, entre los que la obesidad y las enfermedades del corazón no son conocidas, donde las abuelas de 80 años de edad son fuertes y vitales. Encontrar nuevas soluciones a los problemas de salud necesitará mayor investigación sobre otras culturas y nuestro pasado evolucionario."
http://www.nytimes.com/2012/08/26/opinion/sunday/debunking-the-hunter-gatherer-workout.html?_r=0
Para adelgazar tenemos que comer menos. La actividad física nos puede ayudar algo al principio, pero no es la base del adelgazamiento. No hay otra alternativa al menor consumo de calorías. Machacarse en el gimnasio o caminar no fuciona, auqnue son muy buenos para nuestra salud física (el corazón) y mental (no hay que apoltronarse en casa viendo la televisión durante horas).
Cena ligera para dormir mejor
Lo escuché en un prograna de radio de mi ciudad pero no pude escuchar toda la noticia. Además todo el mundo lo sabe. Pero vamos al tema:
Un estudio de una universidad, cuyo nombre desconozco porque no escuché, asegura que la cena influye mucho en el sueño. La cena debe ser ligera, en poca cantidad, sin muchas grasas ni muchas calorías.
Esto ya se sabe: la mayor parte de las calorías del día se han de ingerir hasta las cinco de la tarde y, a partir de aquí, se ha de comer ligero.
Los científicos de la universidad desconocida hicieron dos grupos de personas similares en edad, peso, etc. A uno les daban una cena ligera y a otros una cena más pesada. El segundo grupo dormía menos horas, se despertaba más veces y se agitaba más en la cama. El primer grupo dormía más de seguido sin despertarse, se agitaba menos en la cama y dormía más horas.
La conclusión es bien fácil: cena poco y ligero. Además, la mayor parted de las calorías se han de ingerir hasta media tarde, porque así se engorda menos.
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