El conocimiento típico sobre las dietas de adelgazamiento y que recomiendan los médicos consiste en considerar el cuerpo humano como un balance de contabilidad: tantas calorías entran (vía alimentación), tantas calorías consumes (vía ejercicio físico), tanto adelgazarás o engordarás. Y el exceso de calorías se acumula en forma de grasa en el cuerpo humano.
Pero al parecer esto no es del todo cierto; o mejor dicho, es la verdad pero solo una parte de la verdad. Veámos la causa:
En las últimas tres décadas la gente en los países desarrollados ha crecido, pero no sólo en altura, sino también en anchura: al mismo tiempo que las nuevas generaciones son más altas, también ha aumentado el perímetro de la barriga o tripa.
En las dietas, se produce un efecto meseta, que se atribuye a determinadas causas, como una relajación en las dietas (aburrimiento, cansancio, relajación, etc.), pero hay causas más profundas.
Herman Pontzer es un investigador neoyorquino especialista en el gasto en energía en primates y en seres humanos. En un artículo publicado en el New York Times el 24 de agosto de 2012 dice con respecto a una investigación realizada sobre los Hadza, un pueblo tanzano que vive como nuestros antepasados más remotos (traducción propia de algunos párrafos y frases):
"Esta es una bonita teoría, ¿pero es cierta? Para descubirlos, mis colegas y yo medimos hace poco el gasto en energía entre el pueblo de los Hadza en Tanzania, una de las pocas poblaciones que todavía continúa con su modo de vida tradicional de cazadores y recolectores. ¿Consumirán más energía los Hadza que nosotros, ya que su modo de vida es muy similar a nuestros ancestros?"
"Nuestro hallazgo publicado en PLOS ONE, indican que no, sugiriendo que la inactividad no es la fuente de nuestra obesidad moderna."
Después hay un párrafo técnico en el que indica como se hizo la prueba, con un método mejor que antes. Después otro párrafo que no nos interesa, que dice que los Hadza son buenos anfritiones.
"Los Hadza viven en simples cabañas en medio de la desértica sabana del este de África. No tienen armas, vehículos, cosechas ni ganado. Cada día las mujeres caminan millas por los terrenos altos buscándo tubérculos, bayas y otras plantas salvajes, y a menudo cargan con niños pequeños, maderas y agua. Los hombres salen a cazar solos para recolectar miel o cazar gamos usando arcos y flechas caseros cuya punta está envenenada, y a menudo cubren de 15 a 20 millas al día (de 22 a 30 kilómetros)."
"Descubrimos que a pesar de toda su actividad física, el número de calorías que los Hadza consumen por día no es mayor que los adultos en Europa y Estados Unidos." Y tuvieron en cuenta la masa del cuerpo, la edad, el sexo y la grasa corporal pero siguieron sin encontrar diferencias entre los Hadza y sus contrapartes occidentales.
"¿Cómo es posible que los Hadza, siendo más activos que nosotros, no quemen más calorías que nosotros? No es que sus cuerpos sean más eficientes, permitiéndoles hacer más con menos. Mediciones independientes mostraron que los Hadza simplemente queman tantas calorías caminando o descansando que los occidentales."
"Pensamos que los cuerpos de los Hadza se han ajustado a los mayores niveles de actividad necesarios para la caza y la recolección mediante un menor gasto de energía. Incluso para la gente muy activa, la actividad física es una pequeña proporción del gasto de energía diario. Se gasta más energía entre bastidores en las innumerables tareas que no se ven pero que mantienen nuestras células activas y a nuestros sistemas trabajando. Si los cuerpos de los Hadzas se las han arreglado para gastar menos energía en esas áreas, facilmente se podrían acomodar sus demandas elevadas de energía a la caza y la cosecha de frutos salvajes. Y de hecho, los estudios que informaron de diferencias en los perfiles metabólicos hormonales entre las poblaciones tradicionales y las occidentales apoyan esta idea (aunque son necesarios más estudios)."
"Nuestros descubrimientos se añaden a un cuerpo creciente de evidencia que sugiere que el gasto de energía es consistente con una amplia gama de tipos de vida y culturas. Por supuesto, si empujamos nuestros cuerpos lo suficientemente lejos consumiendo calorías, podemos aumentar nuestro gasto de energía, al menos en el corto plazo. Pero nuestros cuerpos son unas maquinas complejas y dinámicas conformadas durante millones de años de evolución en ambientes cuyos recursos eran normalmente limitados. Nuestros cuerpos se adaptan a nuestras rutinas diarias y encuentran maneras de mantener el gasto total de energía bajo control."
"Todo esto significa que si queremos acabar con la obesidad, tenemos que centrarnos en nuestra dieta y reducir el consumo de calorías que ingerimos, especialmente los azúcares que nuestros cerebros de primates han evolucionado para adorar. Engordamos porque comemos demasiado, no porque no hagamos ejercicio. La actividad física es muy importante para nuestra salud física y mental, pero ese no es el camino para acabar con nuestra epidemia de obesidad."
"Tenemos mucho que aprender de grupos como los Hadza, entre los que la obesidad y las enfermedades del corazón no son conocidas, donde las abuelas de 80 años de edad son fuertes y vitales. Encontrar nuevas soluciones a los problemas de salud necesitará mayor investigación sobre otras culturas y nuestro pasado evolucionario."
"Pensamos que los cuerpos de los Hadza se han ajustado a los mayores niveles de actividad necesarios para la caza y la recolección mediante un menor gasto de energía. Incluso para la gente muy activa, la actividad física es una pequeña proporción del gasto de energía diario. Se gasta más energía entre bastidores en las innumerables tareas que no se ven pero que mantienen nuestras células activas y a nuestros sistemas trabajando. Si los cuerpos de los Hadzas se las han arreglado para gastar menos energía en esas áreas, facilmente se podrían acomodar sus demandas elevadas de energía a la caza y la cosecha de frutos salvajes. Y de hecho, los estudios que informaron de diferencias en los perfiles metabólicos hormonales entre las poblaciones tradicionales y las occidentales apoyan esta idea (aunque son necesarios más estudios)."
"Nuestros descubrimientos se añaden a un cuerpo creciente de evidencia que sugiere que el gasto de energía es consistente con una amplia gama de tipos de vida y culturas. Por supuesto, si empujamos nuestros cuerpos lo suficientemente lejos consumiendo calorías, podemos aumentar nuestro gasto de energía, al menos en el corto plazo. Pero nuestros cuerpos son unas maquinas complejas y dinámicas conformadas durante millones de años de evolución en ambientes cuyos recursos eran normalmente limitados. Nuestros cuerpos se adaptan a nuestras rutinas diarias y encuentran maneras de mantener el gasto total de energía bajo control."
"Todo esto significa que si queremos acabar con la obesidad, tenemos que centrarnos en nuestra dieta y reducir el consumo de calorías que ingerimos, especialmente los azúcares que nuestros cerebros de primates han evolucionado para adorar. Engordamos porque comemos demasiado, no porque no hagamos ejercicio. La actividad física es muy importante para nuestra salud física y mental, pero ese no es el camino para acabar con nuestra epidemia de obesidad."
"Tenemos mucho que aprender de grupos como los Hadza, entre los que la obesidad y las enfermedades del corazón no son conocidas, donde las abuelas de 80 años de edad son fuertes y vitales. Encontrar nuevas soluciones a los problemas de salud necesitará mayor investigación sobre otras culturas y nuestro pasado evolucionario."
http://www.nytimes.com/2012/08/26/opinion/sunday/debunking-the-hunter-gatherer-workout.html?_r=0
Para adelgazar tenemos que comer menos. La actividad física nos puede ayudar algo al principio, pero no es la base del adelgazamiento. No hay otra alternativa al menor consumo de calorías. Machacarse en el gimnasio o caminar no fuciona, auqnue son muy buenos para nuestra salud física (el corazón) y mental (no hay que apoltronarse en casa viendo la televisión durante horas).
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